Que
conserve su olor natural, sin perfumes pretendiendo clasificarla. Que
la sencillez abrigue sus palabras, sin conceptos rebuscados que
desenfoquen su identidad. Que su pelo sea el que se mueva primero, antes
que las plumas y las hojas de los árboles. Que mis letras le hagan una oda a
su feminidad, antes que mis besos dejen de ser. Que exista en los
ojos de la luna y se entere que es así como me gusta, bien blanquita y pura.
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